Marketing olfativo y hoteles ¿venta de humo?

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El sentido del olfato es el que está más directamente conectado a las partes del cerebro responsables de procesar las emociones. El olor va directo hasta el sistema límbico, de tal manera que al oler algo, podemos evocar una emoción o recuerdo en particular.

Que esta emoción sea positiva o negativa, dependerá de lo experimentado en el pasado, ya que el olor, por si sólo, no tiene significado si no ha sido asociado a una experiencia vivida previamente.

Algunas cadenas hoteleras están realizando “marketing olfativo”, utilizando aromas artificiales para crear un ambiente más placentero al cliente durante su estancia. De esta manera, añaden un logo “aromático” a su establecimiento, en el hall del mismo por ejemplo. Con logo aromático me refiero a la utilización de un aroma único, que puede ser el mismo para todos los establecimientos de la cadena en cuestión. Este es el caso de Ritz-Carlton, que ya utiliza su aroma exclusivo en todos los establecimientos que posee alrededor del mundo. También están siguiendo estrategias similares otras cadenas, como Sheraton, Hilton, Accor, entre otras.

El fin último de estas estrategias es unir a la marca en cuestión, con un aroma en concreto. De tal manera de que se mantenga fresca en la mente la experiencia vivida por el cliente una vez que este deje el establecimiento y vuelva a casa.

Pero ¿cómo mantenerla fresca en la mente o incluso llegar a recrearla? Una manera sería a través de envío de cartas “aromáticas” a los clientes, en las cuales al rascar un determinado área, se liberaría la fragancia en cuestión. Así se evocarían esas emociones vividas en el pasado por el cliente en el  establecimiento.

El tipo de fragancia a utilizar, dependerá de varios factores. Entre ellos se encuentran el perfil del cliente, la localización del establecimiento, el tamaño del mismo, e incluso los colores de las paredes de la entrada del hotel.

Los beneficios de este tipo de prácticas son, entre otros:

-La mejora la experiencia del cliente, añadiendo un valor añadido al producto y aumentando así la percepción de calidad durante su estancia.

-El aumento de la fidelidad de la marca en cuestión, al incrementar el recuerdo positivo de la experiencia vivida por el cliente.

-La generación de beneficios adicionales con la venta de souvenirs de la propia fragancia en velas, aceites, perfumes, etc., que el cliente se puede llevar a casa y mantener, con ello, ese aroma fijado en la memoria.

¿Te parece una venta de humo esto del marketing olfativo? Probemos una cosa. Piensa en una taza de café recién servida, humeante, con ese aroma a café recién hecho. Ahora cierra los ojos y piensa en ello durante unos segundos. ¿Lo hueles?

Ahora abre los ojos, ¿te apetece uno?

 



5 Comments
  • Jaime Palau Altet
    13/05/2013 at 21:39

    Conoce o me podría recomendar alguna empresa. Estamos trabajando en un proyecto de un local de copas y quisiéramos dar a nuestro local un valor añadido con un aroma que se asocie a nuestro local.

    Reply
  • Yeray González
    08/04/2013 at 16:36

    Así es Luis!! Gracias por molestarte en comentar!!

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  • Interesante artículo, Yerai. Me parece que la estimulación de los sentidos ( y qué mejor que el olfato o el gusto ) como herramienta de marketing es una poderosa herramienta para diferenciar a una marca y evocar en el cliente buenas sensaciones asociadas a una experiencia agradable y revivirlas tiempo después generando el deseo de volver a ese hotel o lugar.

    “la innovación nos pone un paso por delante de nuestros competidores”

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